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La Coctelera

loqueyotecontara

4 Marzo 2008

De cómo me quedé sin casa durante tres dias

Este es el post prometido ayer. No estoy muy inspirado pero espero que os guste...

Soy muy ecológico. Al menos me gusta pensar eso cuando me dedico a mi actividad favorita, que es el reciclado. Mi madre, por el contrario, piensa que lo que yo soy es un basurillas. El caso es que no hay cosa que me guste más que reutilizar chismes que encuentro en la basura. Así contado puede sonar un poco estrafalario, pero no os asusteis. Sólo recojo aquellas cosas dignas de tener una segunda vida. En mi casa apenas tengo muebles comprados, casi todas las plantas de mi jardín han sido salvadas del olvido de alguien que decidió que ya no estaban vivas... tengo lámparas, estantes, arcones de madera, baúles, un yunque, muebles de cocina, una mesa hecha de tubos de cartón, mil cosas que he restaurado y le dan a mi casa un aspecto bastante... creativo. Pero, por supuesto –símbolo de los tiempos- la vajilla es de Ikea.

El caso es que un día, al pasar junto a un contenedor de obra, sentí como una voz que me llamaba. No lo puedo evitar, a mí los contenedores de obra –sobre todo si están cerca de algún derribo- me hablan. Supongo que es la paranoia que le da a un arquitecto cuando trabaja demasiado. El caso es que desde debajo de unos sacos de cemento, un par de tablones de madera –de madera maciza, uau!- me hacían señas para que los rescatara.. Yo necesitaba por aquella época una mesa para el comedor, y mi cabeza comenzó a dar vueltas. Si los coloco de esta forma... o de aquella... y con un vidrio...

Dicho y hecho. Aquellos dos tablones maravillosos entraron en mi casa y en mi vida durante unos meses. Los subí con bastante trabajo a mi casa porque pesaban bastante –de madera maciza, uau!- y mi casa es de aquellas antiguas, en las que para llegar a cada planta tienes que subir dos pisos. En fin. Derrengado llegué a casa, abrí, entré y los apoyé en la pared de la entrada. Luego me lío con ellos, me dije.

Luego. Ja. Seguramente conoceis la teoría de la permamencia indefinida, de las situaciones provisionales, según la cual, cuando alguien dice “luego lo hago” el concepto luego empieza a dilatarse hasta lo indefinido. Oséase: seis meses después, todas las mañanas, cuando Elena –que, por aquel entonces, habia tenido el valor para compartir su vida conmigo- salía de casa a trabajar, yo tenía que decir aquello de “esta tarde me lío con los tablooooooooones....”

Un día sucedió algo verdaderamente extraordinario. Elena ya se había marchado y yo salí de casa hacia el estudio. Como siempre hago, tiré de la puerta con energía –estas puertas antiguas, ya se sabe- pero, aquella mañana, al cerrar, en lugar de un golpe seco como siempre yo escuché tres. Vaya, me dije, un deja vú... sin embargo, mi sexto sentido me decía que algo no iba bien –perspicaz que es uno—y probé a abrir la puerta. Nada. Que raro, me dije, ¿qué puede ser?

Efectivamente. Aquellos dos pesados tablones –de madera maciza, uau!- habían caído y quedaron atravesados entre la pared de la entrada y la puerta, así que estaba bloqueada. No sabía que hacer. Entre empujones y forcejeos se me estaba haciendo tarde. No es que me importase demasiado, pero a ver cómo contaba yo esto en el trabajo. Así que decidí dejarlo de momento, porque soy de los que piensan que con un poco de tiempo se nos puede ocurrir una buena solución a cualquier problema. Y que, con un poco más de tiempo, igual el problema se ha solucionado solo. Y que, con más tiempo todavía, nos acostumbramos a él y cualquier cosa deja de ser un problema.

(continuará...)

servido por loqueyotecontara 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

vivir-sonando-es-no-vivir

vivir-sonando-es-no-vivir dijo

A pesar de todo me has hecho reir...

Tú y yo nos llevariamos bien... a mi tambien me llaman por la calle algunas "joyas" ...

La mesa mas bonita que tengo es un trillo con un vidrio encima...

UN BESITO.

4 Marzo 2008 | 03:32 PM

dimmi

dimmi dijo

En primer lugar, muchas gracias por el comentario, creo que sin él nunca habría descubierto tu blog, y de verdad que sería una pena, porque me encantó la historia de los tablones. Espero que nos cuentes el desenlace, que estoy intrigada.

Por cierto, yo también suelo tener reacciones extrañas en situaciones como esas.

Un saludo y gracias.

4 Marzo 2008 | 05:20 PM

sortilegios-y-memorias

sortilegios-y-memorias dijo

Tu teoría sobre el tratamiento y la desaparición de los problemas es increíble. Me gusta tu "filosofía". Lo de la permanencia indefinida de las situaciones provisionales tb. me la conozco. Me he divertido mucho con tu post. ¿Y los tablones?. Bienvenido a la España.

26 Marzo 2008 | 08:02 PM

a sortilegios

a sortilegios dijo

jeje, es toda una filosofía de vida, aunque no te creas que todo tiene sus inconvenientes.... Respecto a los tablones, nunca llegué a montar aquella fantástica mesa que tenía en mente. Aunque debo decirte que, una vez superada la desgracia de los tablones (veanse capítulos II y III) los tablñones siguieron otros tantos meses en el mismo lugar que al principio.
Me gustan los riesgos!

27 Marzo 2008 | 11:28 AM

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