PAPILLON
Aquel libro rojo de letras grandes y blancas ocupaba su lugar en la última balda del estante y siempre había llamado poderosamente mi atención, así que cuando mis padres me lo prestaron (catorce años creo que tenía) me entregué a él con entusiasmo. En seguida me hallé inmerso en aquella historia de lucha desforada por la libertad, por escapar de un sistema enmeñado en repirimir al protagonista con tanto ahínco como él por escapar del mismo.
Recuerdo sumirme en su lectura con bastante intensidad, disfrutando con aquella aventura tanto como con Salgari o Verne. La fuerza vital de Papillón y su capacidad de sobreponerse a un trato inhumano, su lucha desesperada por la superviviencia y sus recursos a la hora de inventar planes de fuga me cautivaron. Recuedo vivamente la descripción de las celdas de aislamiento, los pasos para medir el reducido espacio en que estaba recluído...
Hubo algo que me llamó muchísimo la atención, y fue su estilo. Un lenguaje directo, claro, sin flores literarias. El libro renuncia a recursos narrativos y figuras retóricas, basando su estilo en una narración contada en presente y en orden linealmente cronológico, por lo que es muy sencillo dejarse arrastrar por la sucesión de los hechos narrados y sentirse en la piel del protagonista.
Hacía tiempo que no recordaba este libro autobiográfico de Henri Charriere (y que me perdone quien quiera por no haberlo acentuado en francés, pero no pienso corregirlo) pero estos días me ha venido a la memoria por un dato que leí varios años más tarde, a cuenta de una polémica levantada en optro blog acerca de las correcciones e incorecciones ortográficas. El dato (no soy capaz de localizar la fuente, peroc asi diría que fue en declaraciones del propio Henri) es que el escritor empleó este estilo tan cercano, tan directo y certero en presente de indicativo por una cuestión meramente pragmática: educado en los bajos fondos, tenía serios problemas en emplear el resto de los tiempos verbales. Y aquella era su forma de expresarse.


encontrada dijo
nunca he leído el libro y la película no me entusiasmó, pero me dejas con la idea de leerlo para cambiar de opinión. A ver. Un beso
30 Julio 2008 | 02:41 AM