LA MUERTE Y LA DONCELLA
Paseo por el parque como cada mañana desde que me quedé sola. Tres años hace de lo de mi esposo, tres años de paseos matutinos por estos senderos de tierra, siempre los mismos, siempre tan distintos. La naturaleza va imponiendo sus ritmos en las plantas que me rodean y voy aprendiendo a medir el tiempo en las hojas que se caen, en los brotes nuevos, en las flores que se abren y marchitan. El tiempo discurre lento pero inexorable cuando una se sumerge en la rutina.
Mi vecino me adelanta paseando a su perro. Otra vida de rutinas, como la mía. Llegará hasta los parterres y allí lo soltará para que juegue entre los setos. Va a quedarse en ese recodo hasta que yo llegue a su altura. Mi paseo acabará justo ahí, en el banco que hay bajo los tilos. Al llegar, él me va a sonreír, como todos los días. Y yo le responderé con un leve movimiento de cabeza.
Ya conoce mi parquedad en palabras, y la respeta. Esa mirada condescendiente de los primeros días en que coincidíamos aquí, una semana después de aquello (mírala, toda una vida soportando los malos tratos y las broncas del marido, y al final desaparece y la deja tirada) ha dado paso a una especie de camaradería. Cuando me siente a su lado va a comenzar su charla y me hablará del tiempo, de las noticias del periódico, de los cotilleos. De su familia. Ya no tiene reparos en hablar de su mujer. Durante un tiempo, parecía que le daba vergüenza reconocerme que era feliz en su vida conyugal. Yo lo voy a escuchar sin decir mucho, como todos los días, con una sonrisa agradecida y asintiendo, puntualizando tal vez alguna cosa, mientras le tiro una y otra vez algún palo al perro para que me lo traiga y así no escarbe en la zona de los helechos. Hasta que él se despida y se marche, y los vea salir por la puerta del parque. Entonces tomaré mi camino de vuelta a casa.
Como me descuide, el condenado animal va a acabar desenterrando el cadáver de mi marido.




encontrada dijo
jejeje, muy bueno. Manteniendo la intriga hasta el final, pensé en cualquier cosa, salvo en esa. Un abrazo
29 Octubre 2008 | 12:39 PM