DE MUDANZA

Uno cambia de casa o de oficina con más facilidad con la que cambia de camisa. Supongo que es el signo de los tiempos. Tiempos dinámicos, móviles, fluctuantes y disparados. Y uno siempre piensa -supongo que es como los reyes magos, una ilusión a la que un niño se agarra contra toda evidencia para así poder pedir lo que se le antoje sin tener en cuenta cuestiones tan poco tracendentales como la economía familiar o el número de hermanos- que todo va a ser fácil: que si el lugar a donde nos movemos es más grande, si en el viaje vamos a deshacernos de cosas, si vamos a realizar el soberano esfuerzo de meterlo todo en cajas ordenado y clasificado por letras del abecedario, colores y sabores, seguramente seremos capaces en el nuevo espacio de cdrear algo más a nuestro gusto y, por fin, conseguir montar un espacio de esos que son dignos de aparecer en la portada de una revista de decoración.
Pero ay.... la realidad tiende siempre a recordarnos que no nacemos de nuevo cada mañana, sino que sólo nos levantamos con la misma piel, los mismos huesos, el mismo hígado y las mismas ideas, los mismos problemas, los mismos prejuicios, los mismos sueños y la misma incapacidad para realizarlos. Eso sí, con un día menos. el despertador siempre corre en nuestra contra. Así pasa con las mudanzas: se cambia la puerta por la que se entra, pero lo que hay detrás de e´sta es exactamente lo mismo que había antes. eso sí, empaquetado en cajas.
Me he cambiado de oficina. Por una más grande, más bonita, más luminosa, más limpia. Y como no están las cosas como para dejar de ganarse el pan, ahora trabajo lo mismo que antes, pero con el monitor sobre una preciosa caja de cartón en la que -Murphy no perdona- habré guardado seguramente la información que necesito para seguir trabajando. Así pues, estoy desaparecido entre cajas,libros, estanterías a medio montar y cables por el suelo. La conexión a Internet es prestada a ratitos. Y si consigo ordenar todo esto, espero que tras tanto desorden esté la puerta de salida del despacho. Si no la encuentro, mal lo llevo: esto es un sexto piso.
Sólo espero que sepáis perdonarme estas ausencias, a veces me asomo y os leo... estoy virtualmente, unos minutitos al día. Y así va ser una corta temporada, por lo menos hasta que logre organizarme.
Me lo perdonareis, ¿verdad?



dawn dijo
tu siempre estas con nosotros.., aunque te mudes de ofi o te vayas al mapa virtual de las Caimán....nos llega tu esencia.
un abrazo y no te diluyas entre las cajas...
11 Diciembre 2008 | 07:38 AM